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Recupera tu suelo pélvico

Después del parto las mujeres sufren cambios en su cuerpo, unos más bruscos que otros. Uno de los principales cuidados a los que se someten es recuperar el suelo pélvico. Por eso hoy en nuestro blog vamos a hablar de diferentes formas con las que se puede conseguirlo.

Para empezar, el suelo pélvico es un sistema de músculos y ligamentos que cierran el suelo del abdomen manteniendo en posición correcta y en suspensión la vejiga, el útero y el recto en contra de la fuerza de la gravedad. El debilitamiento del suelo pélvico provoca uno o varios de los siguientes trastornos: incontinencia urinaria de esfuerzo, prolapsos (caída de los órganos intrabdominales) y disfunciones sexuales.

Los ejercicios de Kegel (que muchas mujeres empiezan a practicar desde el embarazo) ayudan a mejorar tanto la fuerza muscular como su elasticidad e incrementan el cierre uretral, previniendo o evitando así la pérdida de orina y haciendo que poco a poco se fortalezca y recupere todala zona de la pelvis.

Fortalecer los músculos del suelo pélvico te ayuda a:

1. Eliminar la incontinencia agravada por el peso del bebé sobre tu vejiga durante el embarazo.

2. Facilitar el parto al producirse menos desgarros con menor dolor tras el parto.

3. Incrementar la circulación sanguínea en la zona rectal, ayudándote a curar más rápidamente un desgarro o episiotomía y reducir la posibilidad de hemorroides.

4. Evitar el prolapso (salida de sitio) del útero, vejiga y otros órganos de la zona, después de tener al bebé.

5. Volver a tus actividades normales después del parto sin temor a la incontinencia cuando rías, tosas, estornudes o saltes.

6. Incrementar el placer sexual.

Los ejercicios de Kegel además de enseñarte a controlar la respiración, se pueden realizar  en cualquier momento, aunque lo más cómodo es estando sentada o tumbada, contrayendo los músculos del suelo pélvico durante unos segundos (de 3 a 10), descansando y volviendo a contraer.

También resulta útil para identificar los músculos que debemos ejercitar, cuando vayamos a orinar aprovechar para controlar el flujo de orina, apretando y soltando los músculos.

En cuatro o seis semanas ya se empiezan a notar mejoras, aunque para seguir avanzando también se pueden utilizar como complementos las bolas chinas o los conos vaginales.

– Vídeo 1:

– Vídeo 2: